La mafia de las armas traficaría ahora cocaína en sociedad con sirios y libaneses, lo que financiaría a la guerrilla albano-kosovar del ELK

Libia-simpatizantes-kadhafi-49b1bEl fiscal federal Carlos Stornelli afirmó el viernes pasado (23 de abril) que “la mafia” investigada por el tráfico ilegal de armas a Croacia, Bosnia y Ecuador “no está desarticulada”. Lo dijo hablando de la voladura de la fábrica de armas deRío Tercero, y por cierto su afirmación se encuentra respaldada por informaciones procedentes de Europa acerca de que las mismas rutas que se utilizaron hasta 1995 para pertechar de armas argentinas a Croacia y Bosnia se están utilizando ahora para traficar cocaína que serviría para financiar a la guerrilla albano-kosovara.

El Observatoire Géopolitique des Drogues (OGD) alertó recientemente acerca de que las rutas que se utilizaron para traficar armas argentinas se están utilizando para traficar cocaína. Según un informe del ODG, el más importante centro europeo de investigación del crímen organizado, la policía suiza informó a principios de año que tanto organismos oficiales de Belgrado como redes albanesas y kosovares se encontraban inmersas en un ingente tráfico de drogas.

Respecto a las últimas, tradicionalmente especializadas en el comercio de heroína procedente de Turquía a Europa, agrega, “ahora prueban suerte con cocaína provista por traficantes sirio-libaneses y procedente –en primer término- de la Argentina”.

La información, que en buena lógica debería haber causado gran conmoción en nuestro país, pasó practicamente desapercibida.

Alaín Labrousse, presidente del OGD, puntualiza que “las rutas utilizadas para contrabandear las armas argentinas a la ex Yugoeslavia son las mismas que utilizan los militares para traficar drogas” y añade que “un oficial retirado del ejército croata” admitió que ’las redes brasileñas y argentinas proveedoras de armas, a menudo con el apoyo de la CIA, se reciclaron en la cocaína”.

Por su parte, el diario español EL PAIS (cuya línea editorial es claramente favorable a la intervención militar de la OTAN en los restos de la Federación Yugoeslava) dio cuenta el pasado lunes 19 de las muchas sospechas acerca de que el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) se financia por medio del tráfico de drogas.

Una extensa nota de su corresponsal en París, Octave Martí, titulada “El origen del dinero que financia al ELK” da cuenta de que “la guerrilla albano-kosovar es acusada en varios países europeos de obtener fondos a través del tráfico ilícito”. La nota de Martí hace eje sobre uno de los fundadores del ELK, Adem Jashari, quién regentea el “centro de reclutamiento” de la guerrilla albano-kosovar en la capital francesa y lleva la misteriosa contabilidad de “las donaciones” que la financian.

Aunque el ELK proclama solventarse con un porcentaje del sueldo de sus adherentes, numerosos en Alemania y Suiza, Martí puntualiza que julio pasado las autoridades suizas congelaron más de 5 millones de dólares de la Fundación “La patria te llama”, controlada por el Movimiento de Liberación Kosovar (MLK), rama política del ELK, acusándola de estar implicada en “tráficos ilícitos de material de guerra y de participación en una organización criminal”.

El vocero de la fundación, Bardhy Mahmuti, no desmintió la acusación al ser entrevistado por el diario parisino “Le Monde”. Por el contrario, se limitó a decir que “visto que los crímenes de los serbios se han cometido en medio de la indiferencia de las grandes potencias, comprar armas es un acto humanitario”.

Los servicios de propaganda serbia afirman que “los terroristas del ELK viven del dinero del tráfico de drogas”, y aunque hasta ahora no hay pruebas fehacientes de que sea así, Interpol admite que “los albaneses de Kosovo controlan la mayor parte del tráfico de heroína en Suiza, Austria, Alemania, Hungría, República Checa, Noruega, Polonia y Bélgica”.

En los últimos años, precisaron sus voceros, el 14 por ciento de los detenidos en europa por narcotráfico fueron kosovares, la segunda nacionalidad en esa clasificación sólo por detrás de los turcos (Interpol no diferencia entre turcos y kurdos) que constituyen el 30 por ciento de los detenidos.

“No podemos impedir que un albanés que anda metido en negocios poco claros se manifieste por la libertad de su patria”, alegó Mahmuti, en tácita referencia al narcotraficante Agim Gashi, uno de los principales auspiciantes de “La patria te llama”, recientemente detenido en Roma.

“La rápida especialización y el peso que ha cobrado la mafia kosovar en todo lo referente al tráfico de drogas sigue nutriendo los rumores”, escribe Martí, que recuerda que dichos rumores están apuntalados en que “según la policía de Zurich, el 80 por ciento del mercado de heroína de la ciudad está controlado por albaneses”.

El periodista cita a continuación un vocero del OGD: “Sabemos que las redes del tráfico de drogas y las del tráfico de armas se entrecruzan y, desde principios de los 90, los kosovares son el primer grupo comunitario implicado en detenciones ligadas a los dos tráficos. Hay kosovares que reclaman armas, pero también los hay que las venden”.

Según la policía de Zurich, parte del dinero proveniente del tráfico de drogas “fue blanqueado en la compra de restaurantes y empresas en Macedonia”.

Este pequeño país se encuentra insólita e íntimamente asociado con Taiwan (que financia gran parte de su déficit crónico) y es señalado como el “santuario” del ELK por dos periodistas del “Wall Street Journal”, A. Craig Copetas y James Dorsey.

Desde Macedonia, ambos dieron cuenta de las enormes dificultades de averiguar cómo se financia la guerrilla albano-kosovara. “Los diplomáticos suponen que parte de los fondos proceden de Irán y de las donaciones de la diáspora albanesa” pero también “es probable que el tráfico de drogas proporcione algún dinero, igual que otras actividades realizadas en Albania, donde la ley y el orden se derrumbaron” en 1997, fecha a partir de la cual el país comenzó a convertirse en un “protectorado” de las mafias de Italia y de Turquía.

Los periodistas norteamericanos señalan que la cara visible del aparato financiero del ELK en Macedonia es Leku Bojku, “un extravagante propietario de un burdel” en la pequeña ciudad de Velesta, a escasos kilómetros de la frontera con Albania, donde se concentran apiñados refugiados kosovares y prostitutas búlgaras.

El alcalde de Velesta, Vafi Vinca, elogia a Bojku, quién, dice, es uno de los “grandes líderes” del ELK. Y efectivamente, en muchas paredes de Velesta, constataron, está escrito el nombre “Leku”, promotor de una “Gran Albania” que incluye a Kosovo y parte de la propia Macedonia.

Bojku es un hombre de 36 años y cabeza rapada que luce en el cuello una gruesa cadena de oro y se desplaza en un flamante Mercedes Benz azul. Recibió a ambos periodistas en su establecimiento, el “Club Expresso”, sentado en una pequeña silla metálica de color rojo y flanqueado por dos guardaespaldas armados, cinco mujeres semidesnudas y tres de sus “asesores económicos”. Tenía sobre la mesa una pistola Beretta 9 mm. que acarició durante la entrevista, y entregó a los periodistas norteamericanos sendas tarjetas decoradas con dibujos pornográficos fosforecentes que brillaban en la oscuridad. A pesar de ésta, Bojku se calzó unos anteojos negros antes de presentarse como “el responsable de las finanzas del ELK”.

El jefe militar del ELK, Hashim Thaçi, explicó, le ha conferido “autoridad” para “ir a cualquier sitio” a hablar sobre la estrategia y las finanzas del grupo con los Gobiernos extranjeros. “Mi deseo es entrevistarme con el presidente (Bill) Clinton. Cuando acabe la guerra y hayamos vencido, levantaré una estatua de Clinton en la plaza del pueblo”, fanfarroneó mientras agitaba gruesos fajos de marcos alemanes que, dijo, estaban destinados a comprar armas y suministros para el ELK.

Uno de sus acompañantes, que dijo ser propietario de una empresa macedonia de camiones que “transporta cosas” a las tropas del ELK en Albania levantó su vaso y brindó por Bojku, a quién llamó “ministro de finanzas” del ELK.

Bojku manifestó su desacuerdo. “Quizá me nombren ministro de finanzas cuando el ELK celebre elecciones”, replicó. “Por ahora, mi nación me necesita. Y no me hace falta ningún título”.

Bojku ofreció a continuación una perspectiva muy negra del futuro en este rincón de los Balcanes. Dijo que está preparado para que el conflicto de Yugoslavia se extienda a Macedonia y enfrente a sus habitantes albanokosovares contra las poblaciones serbia y macedonia.

“Quiero disparar contra los serbios”, se exaltó mientras señalaba con la mano a los hombres apiñados en torno a su mesa.

“Todos queremos disparar contra los serbios. Pero disparar contra ellos cuesta dinero. Y en este momento, nuestra tarea consiste en obtener ese dinero”.

Aunque Bojku se negó a dar detalles de sus actividades recaudatorias, Craig Copetas y Dorsey pudieron comprobar que el proxeneta calvo abastece a la guerrilla albano-kosovara de todo tipo de cosas, desde cañones a manteca. Bojku, concluyen, es “una figura fundamental de la red mundial de banqueros y financieros que, desde el pasado mes de julio, entregaron al ELK aproximadamente 100 millones de dólares”.

“Es posible que haya más cosas en común de las que nos gustaría imaginar entre el prostíbulo de Velesta y el osario de Yugoslavia”, afirma Robert Karl Manoff, director del Centro para la Guerra, la Paz y los Medios de Comunicación en la Universidad de Nueva York., organización que desde hace varios años estudia minuciosamente todo lo que sucede en los Balcanes.

¿Y con la Argentina? En 1990, cuando estalló la guerra de secesión de Croacia de la Federación Yugoeslava, tres miembros del partido Bath (Baaz) sirio –Amira Yoma, su ex marido Ibrahim al Ibrahim y el coronel Mohamed Yamal Nacrach, esposo de Delia Yoma y ex agregado militar de la embajada siria en Buenos Aires– trasegaban valijas repletas de dólares desde Estados Unidos hacia la Argentina, producto del “lavado” de dinero de una organización de traficantes de droga en la que descollaban viejos agentes de la CIA.

Por entonces, Nacrach vivía en un lujoso departamento de la Avenida Libertador que poco antes había sido adquirido Monzer al Kassar.

Al año siguiente, se descubrió que Al Kassar y otros importantes traficantes de armas árabes se habían radicado y nacionalizado argentinos fraudulentamente.

En 1992, se produjo el atentado a la embajada de Israel, que según la justicia suiza pudo haber sido cometido con exógeno adquirido por Al Kassar en España y transportado clandestinamente a la Argentina. Curiosamente, Al Kassar se encontraba entonces la Argentina.

Dos años más tarde, se cometió el atentado a la AMIA. Ese mismo día la Policía Federal detuvo a tres sirios que carecían de medios de vida conocidos pero que lograron evitar que se los condujera a dependencias policiales cuando uno de ellos recordó su relación con un comercio de ropa de cuero cuyo propiedad se atribuye a Emir Yoma y cuyo encargado era un supuesto “sobrino del presidente sirio Hafez al Assad”, Yamal Nacrach, hijo del ya mencionado coronel sirio. El mismo que está involucrado en el tráfico de armas hacia Croacia.

Al año siguiente Al Kassar fue condenado en Suiza por vender armas a Croacia en violación de las leyes internacionales; se descubrió el tráfico ilegal de armas argentinas a Ecuador (que puso en descubierto el que tenía como destino a Croacia y Bosnia) y alguién decidió volar la fábrica militar de Río Tercero de cuyas existencias faltaban decenas de miles de proyectiles de cañon.

El fiscal Stornelli señaló que a partir de entonces se inició una cadena de “muertes violentas de personas vinculadas a la investigación”, entre las cuáles cabe destacar el de tres involucrados en el tráfico ilícito, el general Juan Carlos Andreoli, el coronel Rodolfo Aguilar y el capitán de navío (R) Horacio Estrada.

El antiguo consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski, cree que dar armas a la población albanokosovar se ha convertido en una obligación moral. Los albanokosovares se enfrentan a un genocidio y “tienen derecho a defenderse”, afirma Brzezinski. “Negarles las armas es como decir que algunos partisanos judíos durante la II Guerra Mundial eran comunistas y no teníamos que habérselas dado a ellos”.