“Debe proclamarse la propiedad inalienable del acuífero Guaraní”

Como coordinador de la Red de ONGs Ambientalistas del Paraguay (Roam), Víctor Benítez Insfrán es la máxima autoridad guaraní en temas ecológicos. Benítez nos recibió en la coqueta y luminosa sede que comparten Altervida y la Roam en el barrio asunceno de Santísima Trinidad, muy cerca de un Jardín Botánico que parece prolongarse hasta sus galerías, repletas de plantas. La Roam agrupa a 17 organizaciones ambientalistas de Paraguay, y Altervida es la principal de ellas.
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Alto Paraná

Invasión, gota a gota

En nombre de la Roam, Benítez Insfrán propone que, a fin de preservar su soberanía sobre el acuífero Guaraní, los cuatro estados que lo comparten proclamen que la propiedad primaria e inalienable de esas aguas es de los pueblos que la tienen debajo de sus pies. Y como esos estados son precisamente los que fundaron el Mercosur, propone que éste reafirme solemnemente aquellas proclamaciones.

Nos llama la atención la incoherencia del discurso del gobierno argentino, que por un lado exige que las papeleras uruguayas no contaminen, y por el otro permite que las que están en su territorio y sobre la ribera del Paraná lo sigan haciendo impunemente. Por ejemplo, la papelera Alto Paraná, que está en Puerto Segundo, frente al puerto paraguayo de Paranambú (ver Alto Paraná) -dispara Benítez no bien comienza la entrevista

El municipio de Ñacunday pidió que los fiscales generales de ambos países trabajen de consuno para poner coto a esta situación…

No se trata sólo de un asunto municipal. Son los gobiernos de ambos países los que asumieron el compromiso de parar la contaminación. A través de convenios internacionales se comprometieron a impulsar una producción limpia y un modelo de desarrollo sustentable. Nosotros sólo le exigimos que cumplan esos compromisos. La Agenda 21 es la agenda oficial. No es, por cierto, la que nosotros queríamos que se adoptara. Pero es, sí, la que los gobiernos asumieron y se comprometieron a respetar. Pues bien: uno lee esa agenda y ve los compromisos que se asumieron y no puede menos que concluir que los gobiernos de ambos países, a la hora de tener que cumplir los compromisos que asumieron, suelen olvidar lo que firmaron.

¿Qué es la agenda 21?

Recopila los compromisos de cuidado del medio ambiente que los gobiernos asumieron en la cumbre celebrada en Río de Janeiro en 1992. Diez años después, algunos de estos puntos fueron ratificados en Johannesburgo, Sudáfrica. Pero los problemas ambientales continuaron y continúan agravándose, y uno de estos problemas es el vertido contaminante producido por las papeleras. Porque, aunque las papeleras reúnan todos los requisitos técnicos ambientales, con eso no se acaba el problema: la forestación con pinos o eucaliptos -los árboles destinados a proporcionarles su materia prima, la celulosa- atenta contra los bosques nativos. El concepto de “producción limpia” no sólo tiene que ver con que la planta fabril reúna todos los requisitos. También concierne a cómo se producen las materias primas que utiliza.

¿Antes de que saltara a la palestra lo de las pasteras de Fray Bentos, la contaminación producida por la de Alto Paraná había sido denunciada?

Sí, Greenpeace hace años que viene denunciando su actividad contaminante.

¿El lado paraguayo está poblado?

Sí, claro. E incluso a poco más de 30 kilómetros de Alto Paraná está Ciudad del Este, a dónde llegan sus olores nauseabundos cuando el viento sopla de ese lado. Por suerte, Ciudad del Este está aguas arriba de la papelera.

¿Qué es lo que está haciendo la Roam-Paraguay al respecto?

Apoyamos y acompañamos a las autoridades locales través de la oficina regional que tenemos en Ciudad del Este. Hace poco hubo una asamblea popular de resultas de la cual exigieron información de lo actuado a nuestra Cancillería y al Ministerio Público. Pero hasta ahora no tuvimos respuesta.

¿Cuál es la propuesta de la Roam?

Que tiene que aplicarse el principio de “quien contamina, paga”. Que quienes contaminan tienen que resarcir todos los daños ocasionados. Para eso existen procedimientos institucionales, tanto de este lado como del lado argentino. De este lado le toca actuar a la Cancillería y al ministerio público.

¿Cuál es el grado de urgencia de estas intervenciones?

Mucha. La naturaleza siempre te pasa la factura, y cuanto más tarde, los cambios deberán ser más drásticos y costosos. Hay que tener en cuenta que al mismo tiempo hay que ir modificando patrones de consumo y de producción. Y buscar modelos alternativos que permitan que la gente siga trabajando, que se siga generando empleo.

Precisamente, el tema del empleo parece haber sido determinante para que los ediles del Frente Amplio de Fray Bentos, que fueron los primeros en denunciar que las papeleras en construcción contaminarían el medio ambiente, fueran acallados.

Los ambientalistas de Paraguay no queremos que se haga una lectura de que, de repente, ante un conflicto general del Mercosur, de los países grandes con los países chicos, nos vamos a alinear automáticamente con Uruguay para presionar a Argentina. Para nosotros no existen los límites geográficos y, por cierto, Paraguay también está contaminando. Así como denunciamos la incoherencia del gobierno argentino, también afirmamos que Paraguay tiene que mejorar los modelos que aplica, modelos que pueden afectar a los hermanos argentinos y a todos los que estamos en la cuenca del Río de la Plata.

La “deslocalización” de las mal llamadas papeleras y su traslado a esta parte del globo es un proceso irreversible?

Las restricciones a las industrias contaminantes son hoy muy altas en Europa, y la conciencia ambientalista de la gente, muy avanzada. Por lo que estas empresas deciden mudarse a países más atrasados y con menos exigencias en cuanto a la preservación del medio ambiente, lo que les permite no sólo conservar sino incluso aumentar sus ganancias.

¿Qué relación hay entre las pasteras y el Acuífero Guaraní?

La contaminación se puede dar de muy diferentes formas ¿qué garantía tengo en este momento, si detectamos clorados en una pastera, de que no exista una conexión del Paraná o del Uruguay, los ríos a dónde van a dar esos clorados, con el acuífero? Por lo demás, hace mucho que está claro que las plantaciones de pinos o eucaliptos absorben grandes masas de aguas y desertifican los suelos.

Algunos especialistas dicen que el acuífero Guaraní es el segundo en importancia del mundo, otros que es el tercero…

Es el segundo acuífero más importante del mundo. El primero está en África, se llama Arenito Nubia, tiene 2 millones de km2, los países que abarca son Libia, Egipto, Chad y Sudán. El acuífero Guaraní tiene 1.190 mil km2, aproximadamente, y abarca Paraguay, Brasil, Argentina y un poco también Uruguay. El tercero es el de Kalahari, está debajo del desierto del mismo nombre, en Sudáfrica, Namimbia y Botswana y tiene aproximadamente unos 135 mil km2.

Las investigaciones sobre el acuífero las centraliza el Banco Mundial, cuyo presidente es Paul Wolfowitz, que antes era el segundo de Donald Rumsfeld en el Pentágono. Hace unos meses, Rumsfeld hizo una misteriosa visita a Paraguay. Todo indica que Washington está muy interesado en el acuífero…

Efectivamente, es el Banco Mundial, por medio del Fondo Mundial para el Ambiente, quien financia las investigaciones a través de un proyecto piloto, lo que es muy criticado, basta ver el documental argentino Sed (ver Invasión gota a gota). Es muy difícil saber cuáles son las verdaderas intenciones del Banco Mundial. En teoría, el banco es también nuestro, ya que hay representantes de nuestros gobiernos en su directorio. Pero también está claro que el BM no responde a los intereses colectivos que nosotros defendemos, y que aquellas prevenciones son legítimas. La información sobre el sistema acuífero guaraní se centraliza en una oficina de Montevideo, y supuestamente los cuatro países acceden a toda esa información. Pero es bien sabido que las informaciones técnicas-científicas siempre son conocidas primero por quienes pagan las investigaciones, que a veces se la reservan. Y el que paga es el BM, cuyos principales accionistas no son nuestros países… Decía que es difícil establecer las verdaderas intenciones del BM, y es por eso que es tan importante asegurar nuestras propias intenciones. Insisto: si los cuatro países no nos ponemos de acuerdo, estamos fritos. El recurso estratégico tiene que responder a los intereses de todos lo que habitamos sobre el acuífero. Si no tenemos claro eso es muy probable que quieran birlarnos el recurso. Y si bien es cierto que aunque lo aseguremos, es posible que haya intereses económicos que quieran birlárnoslo, vamos a estar en mucho mejores condiciones para enfrentarlos.

Muchos creen que la añeja y creciente presencia militar de los Estados Unidos en Paraguay está directamente relacionada con la apetencia de controlar este recurso estratégico.

Es posible. Pero ese interés tiene también otros motivos de atracción. También tiene mucho interés en el Chaco paraguayo donde hace ya más de dos décadas que construyó un gran aeropuerto, el de Mariscal Estigarribia, desde donde, por ejemplo, podría controlar el departamento boliviano de Tarija (fronterizo con Paraguay y Argentina, otra triple frontera de la que casi no se habla) donde se concentra la riqueza gasífera de Bolivia. Gas por allí, acuífero por aquí, esa es la hipótesis que los analistas manejan. Que más que una hipótesis es una certeza si se tiene presente que Estados Unidos siempre se ha movido guiado por sus intereses. No es posible dejar de tener en cuenta lo que ya sabemos. Por ejemplo, que entre 1935 y 1941, cuando Estados Unidos ingresó a la Segunda Guerra Mundial tras Pearl Harbour, estudió a fondo cuáles era sus reservas de petróleo y como estaba distribuida esa materia prima en todo el planeta. Hoy, los norteamericanos están invirtiendo mucho dinero en ir a buscar agua en Marte, por ejemplo. Ahora parece no tener mayor relevancia, pero en 50 a 100 años… ¿quien te dice que eso no será viable? Tener información es tener poder, y si Estados Unidos busca agua en Marte, parece obvio que debe estar interesado en los grandes bolsones de ella que hay en la tierra. Ahora, dicho esto, las amenazas al acuífero son mucho más concretas y actuales. El acuífero está amenazado, hoy mismo, por la sobreexplotación que se practica en los estados brasileños de Paraná, Matogrosso do Sul y Río Grande. Otra amenaza concreta es la contaminación a causa de muchas perforaciones que se han hecho de forma irresponsable. Canales en línea directa al acuífero que no han sido sellados, y por los que puede filtrarse agrotóxicos, pulverizaciones y ese tipo de cosas. En este sentido, una de las principales amenazas es el sistema de producción de soja.

¿Por qué?

Porque es la principal producción ubicada sobre el acuífero y porque son los sojeros quienes suelen hacer perforaciones para buscar agua. Cuando no la encuentran, deberían sellarlas, pero no se ha establecido un procedimiento estándar para ello y no siempre lo hacen. Y aun en el caso de que lo hagan, nadie fiscaliza que los pozos se cierren correctamente. La contaminación puede llegar fácilmente por las fisuras, principalmente por agrotóxicos de los ríos y arroyos que están cerca de los sojales.

¿Cuánta población obtiene el agua que consume directamente del acuífero?

No es todavía mucha en términos porcentuales. En Paraguay la hay por ejemplo en departamento de Caaguazú. Pero de nuestro lado, el lado paraguayo, el problema no es la sobreexplotación, como en Brasil, aunque sí la posible contaminación. Del lado de Brasil, en los estados de Paraná, Mattogrosso do Sul y Río Grande se extrae mucha agua del acuífero para uso agrícola e industrial. Hasta ahora, las aguas que se extraen en Paraguay son agua pura, de buena calidad, con niveles de contaminación todavía no detectados. Pero tenemos que pensar a mediano y largo plazo, porque los niveles de contaminación del agua potable a nivel global son muy grandes, y el déficit de agua es también muy grande. Obviamente, tener acceso al acuífero es una gran ventaja y es muy posible que haya poderosos intereses en controlar el recurso. Pero lo que nos tiene que preocupar ahora mismo es que la ciudadanía tenga conciencia de este patrimonio, que lo valorice y se plantee defenderlo. En este sentido, es muy importante que haya participación de las organizaciones de la sociedad civil, y particularmente de las campesinas. En Paraguay, es imprescindible que las organizaciones campesinas incorporen a sus reivindicaciones la preservación del acuífero. Si nos limitamos a dejarlo en manos de los parlamentarios no tendremos ninguna garantía de que las aguas subterráneas sean declaradas patrimonio inalienable.

¿Qué se puede hacer para preservar el acuífero?

Lo primero de todo es eso: establecer con toda claridad que es un patrimonio de los pueblos que habitamos sobre él, unos 28 millones de personas, que somos los dueños directos. Esto involucra a cuatro estados formalmente soberanos, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, que da la casualidad de que son los fundadores del Mercosur. Estos estados tienen que garantizarnos ese patrimonio, por lo que lo primero es que cada uno reafirme que las aguas subterráneas son de sus pueblos. Lo segundo es que lo hagan los cuatro juntos en el seno del Mercosur. Y una vez que tengamos arreglada la casa grande, el Mercosur, la supuesta intervención que pueda venir de algún tipo de poder… ya veremos en qué condiciones viene.

¿Por qué deben hacerlo primero los estados nacionales y después el Mercosur? ¿No alcanza con una proclama conjunta?

No, porque lo primero es adecuar las legislaciones nacionales. De modo que declaren que las aguas subterráneas, como las superficiales, son del Estado. En el caso de Paraguay, todavía no tenemos una Ley de Aguas. En el caso de los demás países tengo entendido que la tienen, pero no tengo conocimiento de que se tenga la misma interpretación. Como red de ONG ambientalistas de Paraguay, estamos haciendo un seguimiento para que cuando salga la Ley, contenga esa declaración.

No parece una meta para nada imposible de alcanzar…

No, e incluso uno puede pensar que en los cuatros países que habitamos sobre el acuífero, los gobiernos tienen, al menos de boca para afuera, cierta ideología que debería conducir a que rápidamente se considere el acuífero como patrimonio de sus pueblos. Pero eso no disipa ciertas dudas…

¿Por qué?

Porque muchas veces en otros temas, por ejemplo en el las semillas transgénicas, no hubo una posición clara. Así que recién lo creeré cuando el Parlamento lo declare.

Cuando se habla de patrimonio común de los pueblos que habitan las tierras que están sobre el acuífero se hace necesariamente referencia a una política de aguas común…

En Paraguay ya tenemos una política ambiental nacional, un marco general aprobado por las autoridades de aplicación luego de un proceso participativo. Pero hace falta una política sectorial, una política que contemple la realidad de los territorios que producen agua; y quienes son los que están ocupándolos y alterando esa producción. Que contemple no sólo el derecho al agua, sino también el derecho a un agua sana. Porque no basta con que el gobierno haga pozos para cumplir con las estadísticas: es necesario garantizar que el agua sea de buena calidad.

Es necesaria una política tan clara como el agua que se quiere preservar.

Y no sólo respecto al agua como tal, sino también al territorio que la produce. Porque finalmente el acuífero se alimenta de las aguas superficiales, se alimenta de la lluvia. El acuífero está a diferentes profundidades, desde los 50 o 100 metros hasta los 1.500 metros de la superficie. Sus límites están bien definidos a excepción de la zona de los humedales de Ñe`ëmbucu o Iberá del lado argentino. Un estudio afirma que esa zona es una zona de carga natural del acuífero, y es muy posible que ésta sea la razón por la que es tan difícil ponerle límites.

La entrevista con Benítez Insfrán se realizó poco antes de que Luis D’Elía apuntara sus cañones dialécticos contra el terrateniente norteamericano Douglas Tompinks, dueño de los esteros del Iberá (200 mil hectáreas) y de una superficie mucho mayor en el sur de Chile (se destaca el parque Pumalín, junto a los glaciares continentales que el cambio climático amenaza derretir). D’Elía fue hasta allí, al norte de Corrientes, para cortar con una cizalla el candado que cerraba la tranquera que impedía el paso por una ruta provincial. No sólo D’Elía, también los servicios secretos suecos (SÄPO, Säkerhetspolisen), sostienen que Tompinks es un ex agente de la CIA. Al parecer, descubrieron su calidad de tal hace ya veinte años, cuando investigaban el asesinato a tiros del primer ministro Olaf Palme, cometido cuando salía sin custodia de una sala de cine de Estocolmo.

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